“ Y finalmente, justo en el último episodio, la Torre de Babel aparece de repente; y algunos forzudos la acaban de verdad cantando una canción de nueva esperanza y cuando terminan la cúspide, el Soberano ( del Olimpo, probablemente) se escapa haciendo el ridículo mientras la humanidad, comprendiendo súbitamente todo, ocupa finalmente su lugar y comienza enseguida su nueva vida con nuevas visiones de todas las cosas”. Benjamin de Casseres, Mirrors of New York.
Rem Koolhaas dió sus primeros pasos en el mundo de la arquitectura con el reconocido manifesto: “Delirio de Nueva York” (Delirious New York), con el que se proclamó uno de los grandes hallando respuestas y soluciones donde los demás solo veían problemas. El tiempo le ha terminado dándole la razón, y Manhattan es cada vez más una aproximación a sus teorías propuestas.
Sus obras destacan por el vanguardismo y la fundamentación, dos factores que el uno sín el otro carecen de significado, pero que juntos confluyen en una arquitectura que no deja a nadie indiferente del mismo modo que los factores: la reproducción del mundo, la anexión de la torre, y la manzana sola; confluyen en los rascacielos.
Son estos últimos tres factores, a los que Rem Koolhaas y su equipo OMA (Office for Metropolitan Architecture) dieron un giro en la competición de 2002, para el edificio de la CCTV, Beijing. Mientras, los otros competidores presentaban unos proyectos tal hito, con todos los respetos, no iba más allá que el de la torre de Dubai (Burj Dubai, SOM); el proyecto presentado por OMA es un rascacielos de tan sólo 54 plantas más una segunda torre, en segundo término, de 44 plantas. La Torre 1 (Headquarters) , que toma el protagonismo, engloba un espacio de 550,000 m2, que dan cabida a todas las actividades de la empresa, permitiendo un fluído contínuo que concluye en un voladizo imposible.
La sede deja atrás los convencionalismos del rascacielos manhattaniense y en vez de replicar la característica forma de los edificios en altura se presenta como una forma geométrica imposible, desafiando la ingenieria y arquitectura. Ya no se trata de una línea de montaje automática, en la que se van colocando los mismos materiales en las mismas posiciones una y otra vez. La planificación sigue siendo perfecta, pero ya no es ese exacto cumpliemiento de calendario en que los obreros tienen que alargar la mano para encontrar lo que necesitan a continuación por arte de mágia (Empire State).
En vez de ponerse a la cola en la lucha interminable por construir el edificio más alto del mundo, proponen un nuevo concepto de rascacielos que deja atrás las dos dimensiones del ya demasiado conocido Flatiron (1902, Fuller) para dar lugar a unas tres dimensiones que deben hacer posible: la reunión de nuevas culturas, programas y forma de vida; y que deberían satisfacer todos los rascacielos.
De modo que si el edifico gusta o no es algo subjetivo, pero lo que no lo es, es que la CCTV marcará un antes y después, y la Torre de Babel será olvidada para siempre.
“La barbarie da paso al refinamiento”. ( Delirious New York )
T: Marc Subirana Eisser
“ Y finalmente, justo en el último episodio, la Torre de Babel aparece de repente; y algunos forzudos la acaban de verdad cantando una canción de nueva esperanza y cuando terminan la cúspide, el Soberano ( del Olimpo, probablemente) se escapa haciendo el ridículo mientras la humanidad, comprendiendo súbitamente todo, ocupa finalmente su lugar y comienza enseguida su nueva vida con nuevas visiones de todas las cosas”. Benjamin de Casseres, Mirrors of New York.
Rem Koolhaas dió sus primeros pasos en el mundo de la arquitectura con el reconocido manifesto: “Delirio de Nueva York” (Delirious New York), con el que se proclamó uno de los grandes hallando respuestas y soluciones donde los demás solo veían problemas. El tiempo le ha terminado dándole la razón, y Manhattan es cada vez más una aproximación a sus teorías propuestas.
Sus obras destacan por el vanguardismo y la fundamentación, dos factores que el uno sín el otro carecen de significado, pero que juntos confluyen en una arquitectura que no deja a nadie indiferente del mismo modo que los factores: la reproducción del mundo, la anexión de la torre, y la manzana sola; confluyen en los rascacielos.
Son estos últimos tres factores, a los que Rem Koolhaas y su equipo OMA (Office for Metropolitan Architecture) dieron un giro en la competición de 2002, para el edificio de la CCTV, Beijing. Mientras, los otros competidores presentaban unos proyectos tal hito, con todos los respetos, no iba más allá que el de la torre de Dubai (Burj Dubai, SOM); el proyecto presentado por OMA es un rascacielos de tan sólo 54 plantas más una segunda torre, en segundo término, de 44 plantas. La Torre 1 (Headquarters) , que toma el protagonismo, engloba un espacio de 550,000 m2, que dan cabida a todas las actividades de la empresa, permitiendo un fluído contínuo que concluye en un voladizo imposible.
La sede deja atrás los convencionalismos del rascacielos manhattaniense y en vez de replicar la característica forma de los edificios en altura se presenta como una forma geométrica imposible, desafiando la ingenieria y arquitectura. Ya no se trata de una línea de montaje automática, en la que se van colocando los mismos materiales en las mismas posiciones una y otra vez. La planificación sigue siendo perfecta, pero ya no es ese exacto cumpliemiento de calendario en que los obreros tienen que alargar la mano para encontrar lo que necesitan a continuación por arte de mágia (Empire State).
En vez de ponerse a la cola en la lucha interminable por construir el edificio más alto del mundo, proponen un nuevo concepto de rascacielos que deja atrás las dos dimensiones del ya demasiado conocido Flatiron (1902, Fuller) para dar lugar a unas tres dimensiones que deben hacer posible: la reunión de nuevas culturas, programas y forma de vida; y que deberían satisfacer todos los rascacielos.
De modo que si el edifico gusta o no es algo subjetivo, pero lo que no lo es, es que la CCTV marcará un antes y después, y la Torre de Babel será olvidada para siempre.
“La barbarie da paso al refinamiento”. ( Delirious New York )
T: Marc Subirana Eisser
Posted 2 years ago